¿Una palabra en el menú terminó en abogados? Eso fue lo que ocurrió con Pica Pollo Tía Sara, cuya fundadora, Sara Sofía Checo, asegura haber recibido una intimación legal de Pollos Victorina para dejar de usar el término “pechurina” en la carta de su negocio.
La empresaria contó que la notificación la sorprendió, ya que considera que la palabra lleva años siendo utilizada por muchos dominicanos para referirse a las tiras de pechuga de pollo empanizadas, sin asociarla necesariamente a una sola marca. Su publicación no tardó en hacerse viral y abrió un nuevo debate en redes sociales: ¿hasta dónde llega el derecho de una marca registrada cuando un nombre pasa a formar parte del lenguaje cotidiano?
Pica Pollo Tía Sara, fundada en 2025, opera bajo un modelo de franquicias y actualmente cuenta con cinco sucursales. En contraste, Pollos Victorina, con más de cuatro décadas en el mercado desde su creación en 1982, posee más de 20 restaurantes en el país y ha convertido Pechurinas® en uno de los productos más representativos de su menú.
Legalmente, “Pechurina” es una marca registrada ante la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI), lo que otorga a su titular el derecho de impedir que terceros la utilicen si ello puede generar confusión entre los consumidores. Sin embargo, serán las partes involucradas o, de ser necesario, los tribunales quienes determinen si el uso del término por parte de Pica Pollo Tía Sara constituye una infracción marcaria o un uso permitido.
Mientras tanto, una simple palabra en un menú ha terminado sirviendo un inesperado plato de discusión jurídica.






















