San Cristóbal.— A tres años de la explosión que estremeció a San Cristóbal el 14 de agosto de 2023, la zona que alguna vez quedó devastada muestra señales de recuperación. La calle Padre Ayala volvió a llenarse de vehículos, peatones y compradores, mientras los comercios retomaron sus actividades y en el área afectada avanza la construcción de un estacionamiento.
Pero la transformación del entorno contrasta con las heridas que todavía permanecen entre sobrevivientes y familiares de las víctimas. Para muchos, regresar al lugar significa revivir una tragedia que dejó pérdidas humanas, lesiones permanentes y preguntas que aún esperan respuestas.
El siniestro dejó un saldo oficial de 38 personas fallecidas y unas 59 heridas. Entre los sobrevivientes hubo personas que sufrieron quemaduras, amputaciones y distintos tipos de traumatismos.
Uno de los capítulos más dolorosos estuvo relacionado con la recuperación e identificación de los restos humanos. La magnitud de la explosión complicó las labores y provocó que algunas familias tuvieran que esperar meses para conocer el destino de sus parientes. En otros casos, los familiares no pudieron recuperar de manera completa los restos de sus seres queridos.
A tres años de aquella jornada, el reclamo de justicia, esclarecimiento y respuestas continúa presente entre sectores de la población de San Cristóbal, mientras la zona cero intenta recuperar su dinámica habitual.
Ayudas tras la tragedia
Después de la explosión, los familiares de las personas fallecidas recibieron una primera asistencia económica de RD$50,000, además de aportes mensuales de RD$20,000 hasta diciembre de 2023.
Para los heridos también fueron anunciadas ayudas adicionales, establecidas de acuerdo con las condiciones particulares de cada afectado.
En cuanto a los daños materiales, la Dirección General de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep) y el Ministerio de la Vivienda y Edificaciones (Mived) intervinieron inicialmente 70 comercios y 12 viviendas.
El Gobierno también anunció acciones junto a compañías aseguradoras y entidades financieras públicas para apoyar a los propietarios de negocios afectados, especialmente a quienes no contaban con pólizas de seguro.
Bono de Emergencia
Como parte de la respuesta social, el programa Supérate puso en marcha el Bono de Emergencia, mediante transferencias de RD$20,000 por un período de entre tres y cinco meses.
La ayuda estuvo dirigida, entre otros grupos, a familiares de las personas fallecidas, heridos, hogares cuyas viviendas resultaron afectadas y empleados de establecimientos ubicados en la zona cero.
Los registros oficiales señalan que una primera entrega, realizada en septiembre de 2023, alcanzó a 440 familias, mientras que una segunda partida, entregada en diciembre de ese mismo año, benefició a otros 215 hogares.
Tres años después, mientras San Cristóbal reconstruye sus espacios y recupera el movimiento cotidiano, para las familias afectadas la tragedia permanece como una herida que el paso del tiempo no ha conseguido cerrar.























