sábado, diciembre 6, 2025
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Por: La redacción

En un país donde más del 80% del combustible consumido es  importado, cada shock en el precio del petróleo se siente en toda la economía. La  dependencia energética sigue siendo una de las mayores vulnerabilidades de la República  Dominicana. Pero ahora, una empresa sueca cree que parte de la solución podría  encontrarse en un recurso que crece directamente en suelo dominicano: las gramíneas  perennes C4. 

Jord, una startup de bioenergía con sede en Suecia, está instalando su primera planta  industrial en San Pedro de Macorís. La planta procesará gramíneas cultivadas localmente  para convertirlas en biocombustibles sólidos renovables conocidos como “pellets  blancos” y “pellets negros”, que pueden reemplazar a los combustibles fósiles en la  generación eléctrica y la industria pesada. 

“Nuestra visión es simple: transformar tierras degradadas en ecosistemas productivos y  usar lo que crece allí para alimentar el futuro”, afirma Peder Dagsanth, CEO de Jord. “Se  trata de independencia energética, resiliencia climática y de crear valor a largo plazo  donde más se necesita.”

De tierras marginales a oportunidades 

A diferencia de los cultivos alimentarios, las gramíneas C4 prosperan en suelos  marginales o degradados, áreas a menudo consideradas inadecuadas para la agricultura.  El enfoque de Jord restaura la fertilidad con el tiempo, mejora la biodiversidad y genera  una nueva fuente de ingresos para los propietarios de tierras. 

En San Pedro de Macorís, la empresa ya está desarrollando más de 500 hectáreas de  cultivo de gramíneas, con planes de expansión que podrían alcanzar varios miles de  hectáreas en los próximos años. Una vez en plena operación, la planta producirá decenas  de miles de toneladas de pellets al año, ofreciendo a las industrias dominicanas una  alternativa renovable al carbón o al fuelóleo importado. 

Empleos, capacidades e investigación 

El impacto no es solo ambiental. Se espera que el proyecto de Jord genere cientos de  empleos en zonas rurales, desde labores de cultivo y cosecha hasta puestos administrativos y técnicos en la planta industrial. También se está planeando el  estableciendo alianzas con universidades dominicanas para avanzar en investigación  sobre biomasa, salud del suelo y captura de carbono. 

“Esto es un win-win: creamos empleo calificado y apoyamos la transición del país hacia  una bioeconomía”, explica Eva Teekens, Directora Comercial de Jord. “Al producir energía  localmente, la República Dominicana fortalece su resiliencia y reduce su exposición a la  volatilidad global de los combustibles fósiles.” 

Una visión nórdica con raíces dominicanas 

Aunque tiene su sede en Suecia, Jord ve a la República Dominicana como un escaparate  de innovación en bioenergía para el Caribe. Las colaboraciones con socios europeos y  locales buscan posicionar al país como líder en biomasa renovable y soluciones  climáticas basadas en la naturaleza. 

La primera línea de producción en San Pedro de Mácoris se espera que esté terminada a  finales de año. Más allá de los pellets, Jord también está desarrollando aplicaciones de  biocrudo en conjunto con socios internacionales, abriendo la puerta a futuros usos en  aviación y transporte marítimo.

“Creemos que la República Dominicana puede convertirse en un centro regional de  combustibles sostenibles”, añade Dagsanth. “Se trata de demostrar que los pastos bajo  nuestros pies puede impulsar el próximo capítulo de la transición energética.” 

Para una nación que busca equilibrar crecimiento con sostenibilidad, el modelo de Jord  sugiere una verdad simple: la ruta hacia la independencia energética no está  necesariamente en los pozos de petróleo o en los cargamentos de carbón, sino en la  silenciosa resiliencia de los pasots C4, cultivados, cosechados y transformados en  combustible para el futuro.

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